martes, 28 de octubre de 2014

Dolor lumbar crónico inespecífico.

1.       

  Dolor lumbar crónico inespecífico, comparación de la efectividad de un protocolo de tratamiento basado en la electroterapia convencional vs. Un protocolo de tratamiento basado en la electroterapia convencional y vendaje neuromuscular-kinesiotape.

Artículo extraído de efisioterapia.net
  

  
Imagen principal: Dolor lumbar crónico

RESUMEN
Objetivo: evaluar la efectividad de un tratamiento fisioterápico combinado de electroterapia convencional y kinesiotape en  pacientes con dolor lumbar crónico frente a un tratamiento basado exclusivamente en la electroterapia convencional.

Método: ensayo clínico aleatorizado. Se reclutaron 20 pacientes con lumbalgia crónica (más de 3 meses) de ambos sexos y mayores de 18 años, distribuidos en dos grupos: uno tratado con  electroterapia convencional que comprendía TENS, infrarrojos y ultrasonidos, frente a un grupo al que se realizo el mismo tratamiento convencional añadiendo la aplicación del kinesiotape. Se evaluó a los pacientes mediante la escala EVA y el test de Roland Morris, antes y después del tratamiento.

Resultados: Ni al inicio ni al final del tratamiento había diferencia estadísticas entre los grupos. El grupo tratado mediante electroterapia presenta una diferencia estadísticamente significativa para el test de Roland Morris y  para la escala EVA entre los registros pretratamiento y potstratamiento , mientras que el grupo tratado con electroterapia y kinesiotape sólo presenta una diferencia estadísticamente significativa en el test de Roland Morris.

Conclusiones: A pesar de que en ambos grupos hayan existido mejorías, no podemos afirmar que el tratamiento de electroterapia y kinesiotape sea más efectivo que el tratamiento de electroterapia convencional.


INTRODUCCIÓN




Imagen 1: Dolor Lumbar

En las sociedades modernas el dolor lumbar afecta a más de dos tercios de los adultos en algún momento de su vida (1). La lumbalgia es una de las causas más importantes de gasto y consumo de recursos sanitarios (2).
El dolor lumbar afecta por igual a hombres y a mujeres a partir de los 20-30 años, pero no es hasta los 40-50 años cuando se vuelve incapacitante (3). La lumbalgia no es una enfermedad ni un diagnóstico, sino un síntoma que puede ser secundario a patologías de diverso origen y gravedad (4). Únicamente describe la presencia de dolor en la región vertebral o paravertebral lumbar sin que haga referencia a las estructuras causantes del proceso (5)

 Aunque varían las definiciones, se considera que el dolor lumbar es aquel que abarca la región corporal comprendida entre una línea horizontal imaginaria que atravesara las espinosas de las últimas vertebras dorsales y otra que cruzase la unión sacrocoxígea (6)
El dolor lumbar es inespecífico al menos en 85% de los casos, no siendo posible, en la práctica, establecer un diagnóstico anatomopatológico preciso ni identificar la fuente exacta del dolor (7). No existe una correlación lineal entre la clínica referida por el paciente y la imagen  anatómica hallada por las técnicas de imagen, por lo que llegar a un diagnóstico etiológico cierto sólo es posible en el 20% o incluso el 10% de los casos (8). Las pruebas de imagen no ayudan, en muchos casos, a determinar la causa anatómica dado que los hallazgos radiológicos son igualmente frecuentes en personas asintomáticas, pacientes con lumbalgias agudas y pacientes con lumbalgias crónicas (10). La lumbalgia cursa con dolor, discapacidad (9) y reducción de la movilidad espinal.
Se define como dolor lumbar crónico aquel que dura más de 3 meses, según Nachemson (11). 

Independientemente de su etiología, la reducción del dolor, junto con la recuperación y el mantenimiento de la función son los objetivos prioritarios en el tratamiento del paciente con lumbalgia, para lo cual se proponen numerosos métodos de tratamiento tanto quirúrgico, como farmacológico y conservador.

Entre las técnicas utilizadas en el tratamiento conservador de la lumbalgia encontramos las técnicas de electroterapia convencional TENS, Infrarrojos (IR) y Ultrasonidos (US) que han demostrado su eficacia en el tratamiento de este tipo de dolor (12,13,14).
Así Flowerdew et al. (12) (TENS en dolor lumbar crónico) realiza un  metaanálisis en el que concluye que el TENS y ALTENS (TENS acupuntura) mejoran el dolor y el ALTENS además la movilidad. Gale et al. (13), en su estudio controlado y aleatorio, investigaron los efectos de la terapia de infrarrojos en sujetos con síndrome de dolor lumbar crónico, y concluyeron que los infrarrojos son efectivos en tratar el dolor lumbar crónico sin efectos adversos. En un ensayo clasificado, Ansari et al. (14), el US continuo frente a placebo, se presentaron mejoras significativas en la movilidad pero no en la capacidad funcional en lumbalgias crónicas.





Imagen 2: Vendaje Neuromuscular.

El Vendaje Neuromuscular - Kinesiotape (KT) está siendo utilizado cada vez más como complemento a otras técnicas fisioterápicas o incluso como única técnica de tratamiento. Las bases del KT se fundamentan en que el movimiento y la actividad muscular son imprescindibles para mantener o recuperar la salud, ya que los músculos aparte de ser necesarios para llevar a cabo un movimiento, también influyen en la circulación sanguínea y linfática, y en la temperatura corporal. Si la musculatura no se encuentra en estado óptimo, pueden aparecer o agravarse una serie de lesiones. En base a estas ideas se desarrolló este tipo de material que podía ayudar a la recuperación de la musculatura sin limitar los movimientos corporales, activando el propio proceso de recuperación del cuerpo (15). 

En los últimos años, el concepto y uso del KT ha llegado a incrementarse de manera popular (16). Las cintas de KT no tienen látex, son adhesivas, y se activan con la temperatura corporal (16,17). Kase ha propuesto desde sus inicios importantes efectos terapéuticos, que dependerán de la cantidad de estiramiento a la que se someta la cinta como la dirección en la cual es aplicada (15,16,18). Cuatro son las funciones más importantes señaladas por Kase: mejora del drenaje linfático y venoso bajo la piel, disminución del dolor, soporte de músculos debilitados y corrección de desalineamientos articulares, mejorando la amplitud articular.

Se ha teorizado que este tipo de vendajes puede ser útil en el tratamiento de las lumbalgias por sus efectos en la disminución del dolor y la normalización de la función muscular.
En este estudio se compara un protocolo de tratamiento convencional de electroterapia con un protocolo de tratamiento combinado de electroterapia y KT y los parámetros que se van a medir antes y después del tratamiento serán el dolor utilizando la escala EVA y la discapacidad utilizando el test de Roland Morris.El objetivo del mismo fue tratar de determinar cual de los dos protocolos era más efectivo para el tratamiento del dolor lumbar crónico.


MATERIAL Y MÉTODOS:




Imagen 3: Lumbalgia Crónica


Ensayo clínico aleatorio realizado en un centro de fisioterapia perteneciente a la red sanitaria privada de la provincia de Vizcaya.
Se reclutaron a 20 pacientes con diagnóstico de Lumbalgia Crónica que fueron derivados por facultativos del Servicio Vasco de Salud, Mutuas de Accidentes Laborales y compañías privadas de seguros sanitarios.
Todos ellos fueron informados de los objetivos del estudio, cumplimentaron el test- pretratamiento (ANEXO1) y firmaron el consentimiento informado (ANEXO2).
Se distribuyeron en dos grupos: el grupo control tratado mediante electroterapia y un grupo de intervención tratado mediante KT y electroterapia.

GRUPO CONTROL (GC):
En el Grupo Control (GC) se aplicó un protocolo convencional basado en electroterapia (IR+TENS+US), que viene aplicándose de manera sistemática en el centro, durante 20 sesiones repartidas en una sesión diaria.

GRUPO INTERVENCIÓN (GI):
En el grupo de intervención (GI) se aplicó un protocolo convencional basado en electroterapia (IR+ TENS+US) y KT lumbar durante 20 sesiones repartido en una sesión diaria, estructuradas de la siguiente manera:
•             Días 1-10 electroterapia
•             Día 11 aplicación KT Lumbar. Días 11-13 Mantenimiento del KT. Día 13 retirada del KT.
•             Días 14-20 electroterapia. Día 20 finalización del tratamiento

La asignación de los sujetos al grupo control y de intervención, fue realizada por un auxiliar del centro de fisioterapia que no participaba de forma directa en el estudio,  por medio del  orden de llegada al centro, un paciente a cada grupo, tomando como criterio de asignación para la distribución del primer paciente el lanzamiento de una moneda al aire. Se utilizaron técnicas de enmascaramiento de doble ciego, en las que tanto los fisioterapeutas evaluadores como los pacientes desconocían a qué grupo pertenecían. Las intervenciones protocolizadas de los dos grupos fueron realizadas por fisioterapeutas ajenos al estudio como parte de su procedimiento habitual de trabajo.

Los criterios de inclusión y exclusión fueron los siguientes:

Criterios de inclusión:
·         Presencia de dolor lumbar crónico (>3meses)
·         Edad desde 18 hasta 65
·         Otorgar consentimiento informado
·         Cumplimentar test pretratamiento

Criterios de exclusión:
·         Fracturas vertebrales recientes en la región lumbar
·         Reumatismos inflamatorios en la región lumbar
·         Secuelas de cirugía lumbar
·         Espondilosis lumbar
·         Tumores óseos o nerviosos en curso en la región lumbar
·         Enfermedad infecciosa en curso en la región lumbar.
·         Embarazo en curso
·         Implantes metálicos en región lumbar

•             No recibir otro tratamiento fisioterápico para  el dolor  mientras duraba la intervención.

Como variables independientes y de control se han registrado: edad, talla (m), peso (kg) y la antigüedad del dolor (meses).
Para la valoración de la efectividad del tratamiento, los métodos seleccionados fueron dos escalas, la escala analógica visual del dolor (EVA) y el Roland- Morris Disability Questionnarie (RMDQ), ya que son  test objetivos y que se adaptan bien a las características del estudio a realizar.

La EVA (ANEXO 3) es una escala de medición de la Intensidad del Dolor mundialmente utilizada y aceptada (19). Consiste en una línea recta de 10 cm de largo solamente con marcas en el 0 y el 10. Al paciente se le solicitará que marque una cruz entre el 0 y el 10 que represente su dolor en ese momento, siendo el 0 “sin dolor” a la izquierda de la línea y el 10 “el peor dolor del mundo” a la derecha de la línea. Se seleccionó como método para evaluar los resultados del estudio el EVA y no el Numeric Rating Scale (NRS), porque la EVA carece de sesgo de recuerdo. La correcta evaluación del EVA supone que el paciente marque cada vez su nivel de dolor sin ver las anteriores, para obtener los resultados más objetivos posibles. Una vez que el paciente realice la marca deberá ser medida con una regla y la distancia al 0 será el resultado de ese paciente.
El Roland-Morris Disability Questionnarire(20) (RM) (ANEXO 4) es un cuestionario autoadministrado de evaluación de la discapacidad en pacientes con dolor lumbar que consta de 24 items que interrogan a los pacientes sobre su estado funcional “hoy”.  Cada pregunta se contesta por sí o no sumándose un punto por cada respuesta positiva y cero por cada negativa. El peor resultado posible es 24/24 y el mejor 0/24.
Las técnicas aplicadas a los pacientes fueron las siguientes:

KINESIOTAPE(15):
El protocolo basado en electroterapia es una combinación de TENS, infrarrojos (IR) y ultrasonidos (US).




Imagen 4: Kinesiotape.

TENS (Transcutaneous Electrical Nerve Stimulation)
Todos los pacientes que se han incluido en el presente estudio, iniciaron el tratamiento con una estimulación según modo convencional (alta frecuencia y baja intensidad). El sistema utilizado fue de dos canales y cuatro electrodos programados en una frecuencia fija de 80Hz, anchura de pulso 100 microsegundos y una intensidad a umbral de parestesias. Los electrodos, de tipo desechable y antialérgicos, se aplicaron siempre cubriendo la zona dolorosa; dos electrodos colocados paravertebralmente a nivel de la primera vértebra lumbar, y dos electrodos colocados de forma para vertebral a nivel de la quinta vértebra lumbar; los canales se colocaron cruzados.
El tiempo de aplicación será de 30 minutos todos los días de sesión de rehabilitación aplicando simultáneamente el TENS con el Infrarrojo.






Imagen 5: I-TECH T-ONE EVO II

INFRARROJO:
En el presente estudio se ha utilizado una lámpara de infrarrojos de 250 watios a un metro de distancia en vertical de la zona lumbar del paciente, siendo la duración de su tratamiento la misma que el TENS (30 minutos) que se han empleado de forma simultánea.
Para completar el protocolo de electroterapia, se aplicará ultrasonidos en la zona lumbar.




Imagen 6: Lámpara de infrarrojo.


ULTRASONIDOS (US):
Se aplicó en el punto que el paciente refería como más doloroso 5 minutos, de forma continua a una intensidad de 1,2 W/cm2., todos los días que el paciente fue tratado.
Para el análisis de los resultados se ha empleado el programa de estadística de IBM SPSS Statictics  versión 19.0.
Se han estudiado la distribución de los datos de las variables cuantitativas mediante la prueba de Kolmogorov-Smirnov, dando como resultado que todas siguen una distribución normal.
Se realizó el estudio de las variables de la valoración de la efectividad mediante pruebas paramétricas en las comparaciones intragrupo e intergrupo.




Imagen 7: Ultrasonido Mio- Sonic


RESULTADOS

Participaron en el estudio 20 pacientes (12 mujeres y 8 hombres). La edad media de los participantes fue de 46,90 años (SD13,210 años), con un rango de 21 años a 65 años, y una media de antigüedad del dolor de 8,2 meses (SD5,378 meses), con un rango de 3 meses a 4 meses. (TABLA 1).
Inicialmente no se encuentran diferencias entre los grupos respecto a las variables control registradas (edad, talla, peso y antigüedad del dolor), por tanto determinándose al inicio  que los dos grupos eran comparables.
Así mismo en  las variables de valoración: EVA y RM registradas al inicio, no se aprecian diferencias significativas entre los registros del GC y GI. (Comparación intergrupo) (TABLA 2)

Tras la aplicación de los tratamientos protocolados según su grupo, fueron analizadas las variables EVA final y RM final (comparación intergrupo) y comparadas con sus valores iniciales (comparación intragrupo). (TABLA 2)
En el GC la diferencia entre el inicio y el final fue estadísticamente significativa para la variable EVA con una diferencia media de 2,200 puntos (SD2, 414) [IC 95% 0,72-3,92] y para RM con una diferencia media de 6,100 puntos (SD5, 507) [IC 95% 2,16-10,03].
En cambio, en el GI, resultó sólo estadísticamente significativa la variable RM con una diferencia media de 8,600 puntos (SD7,027)[3,57-13,62], mientras que la variable EVA pese a que la diferencia media fue de 2,49 puntos (SD3,729) [-0,17-5,15], estadísticamente no fue significativa.

A pesar de que el resultado para la EVA en el GI no sea estadísticamente significativo la media de la diferencia de esta variable (GI media 2,49 puntos) es superior a la media del GC (GC media 2,20 puntos).


DISCUSIÓN

La principal limitación del estudio reside  en el tamaño de la muestra, aunque el hecho de que las variables se distribuyeran de forma normal, garantiza la fiabilidad de los resultados. El partir del diagnóstico clínico de lumbalgia realizado por varios facultativos, sin poder objetivar la causa concreta de su origen (22,23) por las dificultades diagnósticas ** inherentes a esta dolencia y por la diversidad de etiologías posibles puede haber interferido en haber obtenido mejores resultados de los referenciados.

El estudio no ha permitido valorar  los posibles resultados a medio y largo plazo, lo cuál podría ser interesante de cara a nuevos ensayos.

Según los resultados del presente estudio, podemos afirmar que ambos protocolos de tratamiento son prácticamente igual de eficaces para el tratamiento de la lumbalgia crónica inespecífica, sin apreciar diferencias significativas entre uno y otro.
No se encuentra en la bibliografía ningún estudio semejante al presentado con el que se pueda comparar los resultados obtenidos, sin embargo Tsai et al. (25), realizaron un estudio con los mismos protocolos que el nuestro pero en sujetos con fascítis  plantar analizando el efecto analgésico, funcional y ecográfico en el espesor de la fascia, del KT, obteniendo resultados satisfactorios en la escala subjetiva de dolor, la escala de funcionalidad del pie y la prueba ecográfica  para medir el espesor de la fascia plantar. Si bien el KT lo mantuvieron durante una semana y en nuestro estudio 3 días.

Este efecto analgésico, también fue analizado por Kim et al. (26), en pacientes con dolor lumbar, encontrando diferencias estadísticamente significativas referentes al grado de dolor entre el grupo que se le aplica KT y el grupo al que se le aplicaba un placebo. Lamentablemente el artículo, en coreano, no muestra el tipo de vendaje utilizado.
Paoloni et al. (27), utilizan el KT para el tratamiento de la lumbalgia crónica y refieren que el KT puede representar una terapia complementaria eficaz en el programa de rehabilitación física para controlar el dolor inmediato.

Kaya et al. (28), analizan el efecto en la percepción dolorosa y el efecto propioceptivo en sujetos diagnosticados de síndrome de impingement de hombro, aplicando a ambos grupos (intervención / control) compresas calientes, ultrasonidos, electroanalgesia y ejercicios isométricos de la musculatura implicada, incluyendo al grupo intervenido la aplicación del KT, con el cual se logra un efecto inmediato en la mejora del dolor analizado mediante la EVA.


CONCLUSIONES:

1. El tratamiento con el protocolo de electroterapia y KT ha resultado ser prácticamente igual de eficaz que el protocolo de tratamiento convencional.
2. Las dos técnicas demuestran mejoría del dolor, siendo significativa en el grupo control (GC).
3. La discapacidad de nuestros pacientes disminuye en los dos grupos de tratamiento, siendo más notable en el grupo de intervención (GI).
4. La técnica de elección para obtener una mayor mejoría en el dolor será el tratamiento basado en la electroterapia convencional.
5. El protocolo de tratamiento combinado de electroterapia y KT es el más adecuado para conseguir una mejora sobre la discapacidad.


BIBLIOGRAFÍA:

1.            Papageorgiou AC, Croft PR, Ferry S, Jayson MI, Silman AJ. Estimating  the prevalence of low back pain in the general population. Evidence from the South Manchester Back Pain Survey. Spine 1995;20:1889-94.
2.            González Viejo MA. Epidemiología. Dimensión socioeconómica. En: Miranda Mayordomo J, editor. Dolor lumbar. Clínica y Rehabilitación. 1ª ed. Madrid: Grupo Aula Médica; 1996.p.3-17.
3.            Martín Lascuevas P, Ballina García FJ, Hernández Mejía R, Cueto Espinar A. Lumbalgia e incapacidad laboral. Epidemiología y prevención. Atención primaria 1995;16(10):97-102.
4.            González Viejo MA, Condón Huerta MJ. Coste de la compensación por incapacidad temporal por dolor lumbar en España. Reahabilitación;35(1):28-34.
5.            Jimenez-Peña D, Ruiz J, Hazañas S, Conde M, Enríquez E. Traumatología del raquis: cervicalgias y lumbalgia. Disponible en : http.//www.medynet.com/jraguilar/Manual%20de%20urgencia%y%20Emer-gencias/cervilum.pdf.
6.            Merksey H, Bogduk N. Classification of Chronic Pain. Description of Chronic pain Syndromes and Definition of Pain terms. 2ª ed. Seattle: IASP Press,1994.
7.            Deyo RA, Weins JN. Low back pain. N Engl J Med. 2011;344:663-70.
8.            Calle Fuenetes P, Fuentes Hervías MT, Muñoz Cruzado y Barba M, Catalán Matamoron DJ. Efectos de la hidroterapia en el dolor lumbar crónico: fisioterapia basada en la evidencia. Rev Iberoam Fisioter Kinesiol. 2007 ; 10(2) : 97-102.
9.            Barbadillo C, Herrero M, Barquiner C. Lumbalgias, Diagnóstico-Urgencias. Jano Especial.2001;61:93-8.
10.          Humbría Mendiola A, Carmona L, Peña Sagrado JL, Ortiz AM; Grupo EPISER. Impacto poblacional del dolor lumbar en España resultados del estudio EPISER. Rev Esp Reumalo.2002;29:471-8.
11.          Nachemson AL. Advances in low-back pain. Clin Orthop Relat Res. 1985;200:266-78.
12.          Flowerdew MW, Gadsby. A review of the treatment of chronic low back pain with acupuncture-like transcutaneous electrical nerve stimulation and transcutaneous electrical nerve stimulation. Complementary Therapies in Medicine 1997;5:193-201.
13.          Gale GD, Rothbart PJ, Li Y. Infrared therapy for chronic low back pain: a randomized, controlled trial. Pain Res Manag. 2006;11:193-6.
14.          Ansari NN, Ebadi S, Talebian S, Naghdi S, Mazaheri H, OLyaei G eta al. A randomized, single blind placebo controlled clinical trial on the effect of continuous ultrasound on loe back pain. Electromyorg Clin Neurophysiol 2006;45(6):329-36
15.          Sijmonsma J. Manual de Taping Neuro Muscular. 1ª edición revisada española. Cascais: Aneid Press,2006.
16.          Kase K, Wallis J, Kase T. Clinical therapeutic applications of the Kinesio taping method. Tokyo: Ken Ikai; 2003.
17.          Kinesio Taping. Part I: An oververview of its use in athletes. Athletic Therapy Today. 2007;12:17-8
18.          Kinesio taping: An overview of use with athletes, part II. Athletic Therapy Today. 2007;12:5-7.
19.          Price DD, McGrath PA, Rafii A, Buckingham B. The validation of visual analogue scales as ratio scale measures for chronic and experimental pain. Pain 1983; 17: 45 - 56
20.          Kovacs FM, Llobera J, Gil del Real MT, Abraira V, Gestoso M, Fernandez C, Primaria Group KA. Validation of the Spanish version of the Roland-Morris Questionarie. Spine. 2002;27:538-42.
21.          Khadilkar A, Milne S, Brosseau L, Robinson V, Saginur M, Shea B, Tugwell P, Wells G. Neuroestimulación eléctrica transcutánea (TENS) para el dolor lumbar crónico (Revisión Cochrane traducida). En: , 2008 Número 4. Oxford: Update Software Ltd. Disponible en: http://www.update-software.com. (Traducida de , 2008 Issue 3. Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd.).
22.          Grupo de médicos de Fraternidad-Muprespa.El dolor lumbar. Salud laboral para atención primaria(yII).JanoEMC.2003;65: 43–51.
23.          Ehrlich GE. Low back pain. Bulletin of the WHO. 2003;81:671-6.
24.          Lurie JD. What diagnostic test are useful for low back pain? Best Pract Res Clin Rheumatol.2005;19(4):557-75
25.          Tsai CT, Cahng WD, Lee JP. Effects of short-term treatment with kinesiotaping for plantar fasciitis. J Musculoeskelet Pain. 2010;91:1137-9.
26.          Kim CH, Kim AR, Kim MI, Kim SH, Yoo HJ, Lee SH. The efficacy of kinesio taping in patients with a low back pain. J Korean Acad Fam Med. 2002;23:197-204.
27.          Paolini M, Bernetti A, Fratocchi G, Mangone M, Parrinello L, Del Pilar Cooper M, Sesto L, Di Sante L, Santilli V. Kinesio Taping applied to lumbar muscles influences clinical and electromyographic characteristics in chronic low back pain patients. Eur J Phys Rehabil Med. 2011 June;47(2):237-44.
28.          Kaya E, Zinnnuroglu M, Tugcu I. Kinesio taping compared to physical therapy modalities for the treatment of shoulder impingement syndrome. Clin Rheumatol. 2010,doi:10.1007/s10067-010-1475-6.

lunes, 6 de octubre de 2014

PROMOCIONES DE OCTUBRE


Conoce las promociones de Octubre que tenemos preparadas para ti... 

Mes del Alivio del dolor



   
  

                                 
            





miércoles, 24 de septiembre de 2014

Alivio del Dolor

    ¿Qué es el Síndrome Femoropatelar?

Artículo extraído de solofisio.com

 

Imagen principal: Síndrome Femoropatelar

INTRODUCCIÓN
El síndrome femoropatelar (SFP) o condromalacia rotuliana es el reblandecimiento y descomposición del tejido (cartílago) que recubre la parte inferior de la rótula. El cartílago rotuliano es un amortiguador natural y ayuda a la correcta movilidad de la articulación de la rodilla, reduciendo la fricción entre el fémur y la rótula.
El SFP es uno de los tipos más comunes de dolor en la rodilla, sobre todo entre deportistas, adolescentes activos, adultos y en las personas con trabajos físicamente exigentes. El síndrome femoropatelar afecta más a las mujeres y representa del 20% al 25% de las consultas recibidas por dolor en la rodilla. 


Imagen 1: Dolor anterior en rodilla.
Síntomas y Signos del Síndrome Femoropatelar
El síntoma más común del SFP es el dolor anterior en la rodilla. Existen 4 grados o fases de la lesión, siendo el grado 4 el más grave. El síndrome femoropatelar causa generalmente:
·         Dolor en la cara anterior de la rodilla
·         Sensación de rozamiento o fricción cuando se flexiona o estira la rodilla
·         Sensibilidad en la rodilla
·         Inflamación
Este dolor se puede agravar cuando:
·         Se suben o bajan escaleras
·         Al arrodillarse o ponerse de cuclillas
·         Cuando se está sentado con la rodilla doblada durante mucho tiempo



 Imagen 2: Causas
¿Cuáles son las causas del Síndrome Femoropatelar?
La degeneración del cartílago aparece cuando la rótula no se desplaza correctamente y roza contra la parte inferior del fémur. Este mal desplazamiento de la rótula puede ser debido a:
·         Una mala alineación de la rótula
·         Desviación del eje femoro-tibial. Los jóvenes con genu valgo (rodillas en X) tienen tendencia a sufrir esta lesión.
·         Rigidez o debilidad de los músculos del muslo. El cuádriceps actúa como estabilizador de la articulación de la rodilla. Su debilidad o atrofia compromete en muchas ocasiones la correcta alineación de la rótula.
·         Lesión traumática en la rótula (fractura, luxación)
·         Sobreuso y estrés de la articulación de la rodilla en la actividad laboral o deportiva (correr, saltar, danza, esquí, fútbol, etc)
·         Pies planos
·         Procesos degenerativos de la rodilla (artrosis, artritis)
¿Cuáles son los factores de riesgo?
·         Edad. El síndrome femoropatelar afecta típicamente a adolescentes y adultos jóvenes. Las lesiones de rodilla en las personas de edad avanzada está normalmente relacionadas con problemas degenerativos como la artritis.
·         Sexo. Las mujeres son más propensas a sufrir esta lesión. Puede estar relacionado con el aumento del ángulo entre la pelvis (más amplia en las mujeres) y la articulación de la rodilla.
·         Algunos deportes. Los deportes que impliquen correr o saltar pueden suponer un estrés extra en la rodilla, especialmente si se han incrementado recientemente las sesiones de entrenamiento. También es muy común entre ciclistas debido al movimiento de flexión-extensión continuo de la rodilla.
·         Lesiones anteriores. Las personas que hayan sufrido fracturas o luxaciones de rótula son más propensas a sufrir esta lesión.
 ¿Cómo se diagnostica el Síndrome Femoropatelar?
Para ayudar a determinar la causa del dolor en la rodilla, es necesario realizar una historia clínica y una exploración física completa. Normalmente, el dolor aparece al forzar la flexión de la rodilla y al mover la rótula cuando la rodilla está extendida. Es importante observar si existe una correcta alineación de la rótula o si hay alguna atrofia muscular.
Además, podremos solicitar las siguientes pruebas para orientar nuestro diagnóstico:
·         Radiografia. Suele ser normal, aunque pueden aparecer signos de desgaste óseo.
·         Tomografía axial computerizada (TAC)
·         Resonancia magnética nuclear (RMN)
¿Cómo puede ayudarle su fisioterapeuta?
La fisioterapia es un tratamiento eficaz para la mayoría de los casos de síndrome femoropatelar, sobre todo en las fases tempranas de la lesión. También es recomendable para aquellos pacientes que hayan sido operados.
Los objetivos del tratamiento de fisioterapia variarán en función del grado de lesión y síntomas que tenga el paciente. Tras la historia clínica y la exploración física, su fisioterapeuta decidirá cuál es el tratamiento más adecuado para usted. En general, el tratamiento de fisioterapia irá enfocado a reducir el dolor de la rodilla en una primera fase, y a potenciación de la musculatura y prevención en la segunda fase. Si usted es deportista, es recomendable que busque actividades alternativas durante el tratamiento, como por ejemplo la natación.
La base del tratamiento de fisioterapia para el SFP son los ejercicios terapéuticos destinados a recuperar la fuerza y el equilibrio de la musculatura que actúa sobre la rodilla.
Existen diversas técnicas que su fisioterapeuta podrá utilizar para realizar el tratamiento. Algunas de las técnicas empleadas son:



  Imagen 3: Técnicas de fisioterapia.
Hidroterapia. La hidroterapia o también llamada terapia física acuática, es una  técnica integral usada en personas con discapacidad  como parte de la rehabilitación y el tratamiento del dolor.  Este tipo de terapia emplea tanto agua caliente como fría, depende del padecimiento que se presente y cada uno tiene sus beneficios.
Ejercicios de potenciación muscular (cuádriceps e isquiotibiales). La potencia es la capacidad de realizar un trabajo en el menor tiempo posible. Cuando hablamos de potencia muscular, hablamos de aumentar la fuerza a través del aumento de la velocidad y el achicamiento de los tiempos de ejecución.
Estiramientos pasivos y activos. Los estiramientos pasivos se realizan con una “ayuda” externa o que no pertenece al músculo responsable de ello, eliminando así la acción principal que provoca el estiramiento del músculo contrario. Los estiramientos activos sí respetan ese funcionamiento, generando una respuesta equilibrada. De tal forma, se propone desde estas líneas que los estiramientos se realicen de manera activa, sin esas ayudas “externas”, complementándolo con los pasivos de una manera precisa y con un objetivo razonado.
Masoterapia. uso de distintas técnicas de masaje con fines terapéuticos, esto es, para el tratamiento de enfermedades y lesiones: en este caso, es una técnica integrada dentro de la fisioterapia. La masoterapia engloba diversas modalidades de masaje como: el masaje terapéutico, el masaje transverso profundo, el drenaje linfático manual terapéutico, la liberación miofascial, el masaje deportivo, entre otros.
Ejercicios de propiocepción. La propiocepción regula la dirección y rango de movimiento, permite reacciones y respuestas automáticas, interviene en el desarrollo del esquema corporal y en la relación de éste con el espacio, sustentando la acción motora planificada. Otras funciones en las que actúa con más autonomía son el control del equilibrio, la coordinación de ambos lados del cuerpo, el mantenimiento del nivel de alerta del sistema nervioso y la influencia en el desarrollo emocional y del comportamiento. 
Electroterapia analgésica y antiinflamatoria. La electroestimulación genera impulsos perfectamente controlados que facilita la excitación que se produce directamente sobre un nervio motor, garantizando la eficacia, seguridad y confort de su uso. El efecto producido es igual al de las señales mandadas por el cerebro, ya que el musculo es incapaz de notar diferencia alguna entre las contracciones voluntarias y las contracciones inducidas eléctricamente.

  
Imagen 4: Terapia fría
Crioterapia (aplicación de hielo)
La Terapia fría o crioterapia, utiliza la temperatura fría en fisioterapia y rehabilitación médica, este método disminuye la temperatura periférica, provocando la sedación de la zona, otros efectos son el antiinflamatorio o el circulatorio. Unos de los uso más comunes de la crioterapia es en la medicina del deporte.
Por lo general se da una  aplicación de entre 10 a 30 min en la zona localizada, ya que un menor tiempo no provocara un efecto significativo y un mayor tiempo provocaría un efecto de rebote haciendo que el organismo nutra de sangre y caliente una parte del cuerpo que se ha enfriado.
Entre los efectos fisiológicos de la crioterapia están: disminución de la temperatura, disminución del metabolismo tisular, disminución del flujo sanguíneo, disminución de la inflamación, disminución del edema, analgesia por acción directa sobre las terminaciones nerviosas, efecto antiespasmódico, aumento del metabolismo a expensas de las grasas, acción diurética y más.
Entre los métodos utilizados para la aplicación terapéutica se encuentran las bolsas de hielo, cold packs, toallas o compresas frías, criomasaje, inmersión en agua congelada, aerosoles refrigeradores, baños de contraste, hidroterapia, entre otros.
Los deportistas que quieran volver a la actividad tras las sesiones de fisioterapia, deberán evaluar todos los factores que implique su deporte. En ocasiones, su fisioterapeuta le recomendará usar férulas o vendajes funcionales (tape) de forma temporal. El vendaje debe ser realizado y revisado siempre por un fisioterapeuta.
¿Puede prevenirse el Síndrome Femoropatelar?
En muchas ocasiones el dolor en la rodilla se puede evitar. Estos son varios consejos que pueden ayudarle a olvidar el dolor de rodilla:
·         Mantenga un buen tono muscular. Un cuádriceps fuerte ayuda a estabilizar la rodilla durante la actividad deportiva o laboral.
·         Pierda peso. Si tiene sobrepeso, perder peso le ayudará a reducir la carga y el estrés en sus rodillas.
·         Realice un buen calentamiento. Antes de cualquier actividad intensa, caliente al menos 5 minutos.
·         Estire bien la musculatura. Mejore la flexibilidad de la musculatura y evite sobrecargas musculares con estiramientos suaves después de la actividad.
·         Revise su técnica. Revise su forma de correr o saltar con su fisioterapeuta.
·         Incremente la intensidad gradualmente. Evite cambios repentinos y cargas excesivas en sus entrenamientos.
·         Revise su calzado deportivo. Es importante utilizar calzado con buena amortiguación.
·         Plantillas. Si un estudio biomecánico lo evidencia, las plantillas adaptadas pueden ayudar a mejorar el apoyo y la distribución de las cargas.

Referencias
Bizzini M, Childs JD, Piva SR, Delitto A. Systematic review of the quality of randomized controlled trials for patellofemoral pain syndrome. J Ortho Sports Phys Ther. 2003;33:4–20.
Crossley K, Bennell K, Green S, et al. Physical therapy for patellofemoral pain: a randomized, double-blinded, placebo-controlled trial. Am J Sports Med. 2002;30:857–865.
Davis IS, Powers CM. Patellofemoral pain syndrome: proximal, distal and local factors, an international retreat, April 30-May 2, 2009, Fells Point, Baltimore, MD. J Orthop Sports Phys Ther. 2010;40:A1–A16.
Dixit S, DiFiori JP, Burton M, Mines B. Management of patellofemoral pain syndrome. Am Fam Physician.2007;75:194–202.